Tras una noche sin pegar ojo, me levanto para ir a mi querido instituto.
Monto en el autobús y me siento en la parte de atrás con mis dos amigas, Caroline y Alise.
El transporte para, lo que indicia que ya hemos llegado.
La mayoría de gente baja corriendo y rápido, no sé a cuenta de qué, ya que entraran a la vez junto a los demás cuando suene el timbre.
Una vez dentro del edificio, me cuelo por los pasillos para ir a mi taquilla, donde tengo parte de los libros.
Cuando la abro noto que un chico me está mirando, yo por el rabillo del ojo hago el mismo gesto pero no aparta la mirada de mi ni un segundo.
Acabo de meter los libros en mi mochila, cierro la taquilla y me dirijo hacia la clase que me toca pasando al lado del chico. Éste, sin decir nada, se da la vuelta, me mira y se va.
En clase, me acerco a Carol, que es como yo la llamo, y Alise, que están a unas cuantas mesas de la puerta. Al parecer hablaban sobre un alumno nuevo, del que yo no había oído el más mínimo rumor.
Torcuato, el profesor, entra, consigo trae al mismo chico de antes, el que me observaba.
-Buenos días alumnos, hoy os tengo que presentar a un nuevo compañero- Dice. O sea, que se trata de él, él es el nuevo, la verdad no me sorprende mucho ya que no le había visto nunca y llevo varios años viviendo aquí, desde los ocho. Antes compartía casa con mis padres y mi hermano mayor, Peter, que me saca tres años. -Se llama Josh Brown -Le mira y le indica que puede sentarse en el pupitre vacío que tengo al lado.
El chico se mueve hacia su mesa correspondiente y el profesor se dirige hacia la pizarra para comenzar la clase.
Sin que Josh se de cuenta le empiezo a examinar; tiene una mirada intensa y perdida, llena de color azul, en un rostro palidecido, con mechones rubios parecidos al oro puro. De pronto oigo mi nombre rebotar por la clase, y giro mi cabeza hacia lo lados para oír lo que quieren Carol y Alise. Al mirar al frente, me encuentro con que no eran ellas quiénes me llamaban, sino Torcuato.
-Señorita Evans, ¿puede responderme al ejercicio o no?-
-Eh..si, si- Digo algo perdida, no sé de qué ejercicio me habla. El chico mueve el brazo, y con el dedo índice me señala dicho problema. -Gracias- Le respondo en voz baja, rápidamante lo resuelvo. - X=2.-
-Bien Evans, procura estar más atenta.
Asiento y vuelvo a dístraérme, este profesor es demasiado aburrido, incluso para Peter, que tiene afición por las matemáticas.
Acaba la hora y recojo mis cosas. Mientras, observo la clase; la mayoría de los chicos hace un corrillo para gastar sus típicas bromas, con la mala suerte de que le toque a cualquier que no esté en su pandilla. Las chicas se sientan por la mesa del profesor y hablan sobre ropa, revistas..cosas que a mi no me interesan. Carol y Alise tampoco son de esas chicas y se suelen juntar con Tom, Tomás Johnson, mi mejor amigo; ellos si que me entienden, a ellos no les gusta gastar bromas a gente inocente, ni hablar de vestidos ni de famosos, ellos son como yo.
Me levanto y veo que a mi izquierda no hay nadie, Josh no estaba, qué chico más raro.
Voy hacia el baño y justo antes de entrar por la puerta veo una sombra al fondo del pasillo, no le doy importancia y paso por la puerta.
En los espejos, me humedezco las manos y me las llevo a la cara, estoy algo mareada. Me giro para poder salir y me encuentro con el pecho de Josh, al que me choco, me aparto y retrocedo.
- ¿Qué haces aquí?-
-Verás, tenemos algo de lo que hablar.- Responde seriamente, no sé a qué se refiere ni quiero saberlo, no tengo intención de meterme en temas de drogas ni nada por el estilo, porque eso es lo que parece que tiene que contarme, eso o.. piensa que soy de esas chicas que se dejan encaramelar fácilmente. Se gira dándose la vuelta para cerrar la vuelta y vuelve hacia mi.
- ¿Ah sí? Yo con extraños no me relaciono mucho, la verdad.
-No soy un extraño, nos conocemos y desde hace tiempo- Responde. No sé a qué ha venido eso, pero yo con este chico no me he cruzado la vida.
-¿No crees que si te conociera me acordaría? Pues resulta que esta mañana ha sido la primera vez que te he visto-
-No, qué va, tal vez no te acuerdes pero nos conocimos cuando éramos muy pequeños..- Es interrumpido por el timbre, el timbre que hay entre clase y clase después de pasar cinco minutos. Paso por su lado derecho, abro la puerta y vuelvo dentro de clase.
Pasé las siguientes horas pensando en Josh, en lo que me ha dicho que obviamente es mentira, este chico a mi no me conoce en absoluto, es más, seguro que ni se acuerda de mi nombre.
Lo cierto es, que el único recuerdo que tengo de pequeña es cuando tenía cinco años, iba corriendo por una bosque y me caí en un par de hojas marrones, las que suele haber en otoño; me hice un herida y mi madre vino a curarme, no me quejé a pesar de que me salía bastante sangre, lo único que pensaba era en volver a ser libre y correr bosque abajo, con el viento en la cara, esa sensación era extraoordinaria, salida de lo normal, te sentías como un pájaro aunténtico, con toda la adrenalina recorriéndote por los brazos..A veces lo deseo, a veces pienso en volver a ese momento de pura libertad y sin ninguna preocupación..
Algo toca mi hombro y me saca de mi conciencia.
-Vamos, ya se han acabado las clases, ¿a qué esperas ahí sentada?-
-Ah vale vale, no me había dado cuenta Tomi- Sólo yo le llamo por ese nombre, no le gusta pero a mi me gusta la reacción que hace cuando se lo digo- ¿Esta tarde vas al parque? - Tom y yo solemos ir todas las tardes al parque para pasar la tarde lo más entretenida posible y poder hablar libremente con él.
-No, lo siento Cris, hoy vienen mis tíos y tengo que hacerme cargo de mi primo pequeño, porque luego se van con mis padres.-
-Vale, no importa, ¿y Carol y Alise? ¿Ya se han ido?-
-Creo que no, estarán abajo esperando.-
Cojo la cartera, me la cuelgo y bajamos las escaleras.
Como bien dijo Tom, Alise y Carol estaban abajo, en la puerta, riéndose de una forma que pocas veces he podido ver en ellas.
-¿Qué hace tanta gracia?-
-Nada, que Deivid casi se cae por hacerse notar- Dice Alise intentando recuperar aliento.
-Qué creído- Responde Tom.
-Se tenía que haber caído- Tom me mira y afirma con la cabeza.
Salimos y volvimos al autobús. Ahora me pongo al lado de Tom, que no sé porqué antes no.
-¿Dónde estabas esta mañana para no venir en bus?-
-Me retrasé y tuve que ir andando..- Si esque este chico tiene una cabeza..a saber dónde.
El vehículo frenó, así que ya había llegado a mi destino porque se veían los manzanos que hay al final de mi calle, como no hay parada en mi manzana, el autobús para aquí.
Me despido y bajo. Hoy la calle estaba algo solitaria, de vez en cuando podías ver a una persona pero no más.
Camino hacia mi casa, pasando por el parque donde nos solemos reunir Tom y yo, y por una vieja tienda de antigüedades. Al girar la esquina para entrar a mi portal, que está justo detrás, oígo un ruido que proviene de los arbustos que hay en la acera. Me giro, veo que las plantas se mueven y me quedo parada esperando a que ocurra algo, cuando de repente noto el aliento de algo o alguien a mi espalda. Sin darme la vuelta echo a correr.
Pasa un camión y a través de él, por las ventanas puedo ver a Josh, que luego se desvanece, ¿es él el que me sigue? ¿y porqué lo hace?
Rodeo los manzanos por los que pasa el autobús del instituto y me siento junto a ellos, estoy agotada.
Una sombra me dístrae.
-No hace falta correr, tu pasado y tu presente no van a cambiar.-
Me incorporó cabreada y le suelto un par de cosas -¿¡PERO A TI QUÉ TE PASA!? ¿QUÉ QUIERES? ¿PORQUÉ ME SIGUES? ¿¡PORQUÉ!?-
-Tranquilízate por favor, no es lo que parece, tengo que hablarte de otras cosas-
-Pues yo sólo quiero que me dejes en paz, adiós.
-Ah, creía que tus padres te importaban.
-¿Mis padres?- Digo sin procesar bien lo que dice. -¿Los conocías? ¿¡Qué sabes de ellos!? -Aprieto su camisa con mis manos para exigirle la información; me da igual quién sea este chico, si sabe algo de mis padres, tengo que averiguar qué es.
Se acerca a mi, pone su mano en mi hombro y me susurra al oído -Esta noche a las doce en la fuente- Aparta su mano y con ella me hace un gesto de despedida. ¿Será buena idea que vaya? ¿Y porqué me cita tan tarde? Tal vez lo mejor sea hablarlo con Tom.
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